09 marzo, 2008

Amor Insano En Tres Actos.


ACTO I / VISIONES DE UN DRAMA.

· Encontrarte en la calle marcaría nuestras vidas.

· Entramos en tu territorio como espías.

· Todos a los que preguntábamos te señalaban como su dios incondicional.

· En lo alto te vimos. Postrada en un trono de brillos plásticos y cubos de metal.

· Vestías harapos y ropas viejas raídas por las ratas. En tu salvajismo eras la mejor.

· Basura y porquería por doquier.

· Tus súbditos, viejos animales, carroñeros con barba y visiones, seres mamando de una teta-brick.

· Los perros se inclinan por ti a tu paso.

· Y otras veces eras tu la que te inclinabas, hasta ponerte al nivel de su mirada. Para comer junto a ellos.

· La bazofia que traían.

· Al vernos, no hiciste ningún ademan de aprecio, ni reconocimiento en pos de tu especie.

· Tú no tenías especie. Eras única.

· Tu único grupo eran quien carecía de gozos, espiritualidad y porvenir.

· No reconociste en nuestra mirada quien pretendía, inútilmente, ser tu salvador.

· No reconociste en nuestra mirada quien pretendía traerte lujos y comodidad.

· Te cogimos y levantamos, quisimos ayudarte.

· Tú, asustada, te pusiste en guardia.

· Con la melodía de tus uñas, marcando pentagramas en nuestra piel.

· Conseguimos sacarte. Y agotada por el forcejeo. Al salir de tus dominios.

· Caíste paralizada por el miedo hacia lo desconocido.

· El consenso de gatos, que se reunieron para tomar una decisión sobre ti. Acabaron sus tazas y encendieron puros, optaron por su individualidad y marcharon en busca de otras reinas de las que aprovecharse.

· Te abandonaron.

· Hechizaste a mi hermano, le hiciste firmar una condena, con sangre sobre la tierra que pisara hasta su muerte.

· Él firmo sin mirar. Y yo que si le miraba, no vi a mi hermano en él.

· Ese día lo perdí. Solo tú saldrías ganando.

· Las ratas, las alimañas y algún vagabundo que entonces te aplaudían, ahora se escondían cobardemente bajo sus mascaras de periódicos.

· Mi hermano vio en ti, la mariposa escurridiza.

· Esa pieza clave en una colección de cincuenta años.

· Decía que tus ojos, centelleantes oleadas de nácar modelaban figuras imposibles que hablaban tan bien de ti.

· Intentando ayudarte, buscando el bien tuyo, no nos dábamos cuenta que solo satisfacíamos nuestro bien.

· Actuamos egoístamente.

· Conseguimos exiliarte del reino.

· Caniches, Chihuahuas, maltrechos sabuesos y todos tus objetos robados, te fotografiaron para sus calendarios.

· Mientras se reían malvadamente bajo su piel, risa de huesos viejos.

· Sacos de piel y dolores.

· Locura del hambre.

· Las horas muertas y las sombras que abrazan al solitario, llorarán tu pálido cariño por ellas.

· Niña salvaje, del amor nunca presa.



ACTO II / TACTO DE UN DRAMA.

· En la calidez de nuestra casa te erigiste siempre extranjera.

· Cambiamos el gris de tu cuerpo por ropas decentes.

· Mi hermano estaba fuera de sí.

· Verte por allí le hacía dichoso, eras su luz.

· Como quien caza un ciervo como trofeo.

· Nuestro ciervo descifraba la tele y comía a la mesa con nosotros.

· Cuando no te encontrábamos por la noche comiendo del suelo y del cubo de los desechos

· Pero él dejó de tener vida propia.

· Pasaste a ocupar sus vasos sanguíneos, ¿notabas su sangre caliente como te abrazaba?

· Serías su hígado y filtrarías sus penas y dolores.

· Las dos del medio día, mitocondrias insuflándole más energía que robar.

· Por la noche, después de cenar, eras el acido que descompone.

· Eras el único reflejo de sus ojos.

· Antes solo vestías, hilos tímidamente enteros, con dificultad tejían una matriz, mal nacida tela con derecho a aromas abolidos.

· Dueña y ama del castillo del tercer piso, puerta B.

· Nunca oímos de tu boca salir silaba alguna, ni verbo conjugado.

· Nada.

· Nada que no fuese un gruñido.

· Mi hermano te dio su salud, sin recibir un "gracias" o al menos un "nunca lo deseé".

· Su egoísmo fue algo de gesta.

· Aunque sin recompensa, eso también es digno de admirar.

· Fue una empresa fallida.

· Con un final predecible.

· Enterrado vivo, quiso pulir un imperio para ti.

· Un día, perplejos, encontramos huesos de pajarillo enterrados en una maceta.

· Eso entristeció a mi hermano, nada habías cambiado.

· De nuestro mundo te trajimos cultura y educación.

· Del tuyo solo encontramos indiferencia.

· Pusimos en tus manos herramientas para con nuestra civilización.

· La misma que siempre te miró desde arriba sin doblar su rostro.

· Queríamos que te defendieras con sus mismas armas.

· Nunca nos fijamos que ya tenías forjadas las tuyas propias.

· Amar sin ser respondido.

· Es preferible pasear terremotos con correa.

· Niña salvaje, del amor nunca presa.


ACTO III / HIMNOS DE UN DRAMA.

· Una mañana mientras trabajaba, tuve un mal presentimiento.

· Certificado, al encontrarme la puerta de la casa de mi hermano abierta.

· Y es que los restos de mi hermano yacían en el suelo del comedor.

· Claramente allí no estabas tú.

· Habías huido.

· Las manchas de sangre por todas partes, hablaban de ti.

· De allí saliste con la delicadeza de siete leones hambrientos.

· Por mi amor hacia él, intenté siempre ayudarle en su afán por tenerte.

· Pero mira que has hecho.

· Mi hermano eran cinco trozos de carne.

· Mis miembros querían dividirse y acompañarle en el suelo.

· Me di cuenta que faltaba su identidad.

· Su cráneo.

· Podía imaginarte, corriendo por las calles.

· Escondiéndote por las sombras.

· El cráneo de mi hermano de collar.

· Golpeando tú pecho a cada zancada.

· Un trofeo.

· De vuelta a tu reino.

· ¿Quién te trajo al mundo?

· ¿Qué te hicieron de niña?

· Estoy seguro, que ahora descansan en aquellas bolsas.

· Las de tu trono.

· Te ofreció un horizonte abarcable, cielo y constelaciones.

· Tú cogiste su humanidad y pintaste el suelo y paredes con ella.

· Ahora él está, justo donde quería.

· A tu lado, junto a ti.

· Astuta caníbal.

· Niña salvaje, del amor nunca presa.

· Y mis lágrimas derramándose.

· Por el patético final.

· Puedo imaginarte, asesinándolo.

· Ensimismado en sus tareas, con la tranquilidad de no imaginarse este trágico final.

· Tu, comiendo de su cuerpo.

· Ojos desorbitados, estado de trance orgiástico.

· Disfrutando anhelante bocado.

· Manchada con la sangre de tu purificador.

· Ahora es él quien forma parte de tus órganos.

· De tu cuerpo.

· De ti.

· Sin fuerzas de seguir con mi identidad.

· Sopesando una vida futura sin él.

· Cogí un cuchillo del cajón.

· Y una fotografía.

· Cerré mi vida de ser humano.

· Huí al anonimato.

· Y abrí una nueva puerta.

· Ahora sería uno más de los de tu grupo.

· Subiría lentamente los escalones jerárquicos.

· Hasta acercarme a ti.

· Y vengar su muerte.

· Sellé la puerta de su casa para siempre.

· Al cerrar los ojos, sin esfuerzo, te divisaba.

· Dominándolo todo desde la oscuridad de esta sociedad.

· Nadie buscaría en los más bajo.

· Allí sentada.

· En tu trono de huesos, plástico y cartón.

· Rodeada de tus criaturas.

· Coronada.

· Celebrando tú regreso.

· Bandas de música, desfiles de bestias, banquetes de muerte.

· Larga vida a la reina del subsuelo.

· Hija de la miseria.

· Avanzada criminal.

· Niña.

· Salvaje.

· Del amor.

· . . .

· Nunca presa.

.

Por: Ego Valor.

3 comentarios:

Vincent y su Burbuja dijo...

¿Qué fumas?



P.D. hasta que no lo sepa no puedo decir nada sobre este :S

El insecto dijo...

Buaaaa, que profundo, tendre que releerlo un par de veces para coger y entender bien todos los apices.

Cambiando de registro, pero ya me imaginaba que habria sangre, jejeje.

Me gusta tu estilo chico, cada semana veo que te alejas de lo que yo algun dia pueda escribir, tendre que practicar mas jejeje.

La musa embotellada dijo...

Es la fabrica este de aquí al lado, algo produce en mí, he empezado a notar como detras en mi espalda algo parpadea, encima encima cro que se me esta cayendo el pelo de la cabeza....emmm, bueno creo que eso ya no es producto de la fabrica, sino de la vueltas que le doy a la vida.

En realidad es la mesita de Javier y el rincon que me oferto para escribir, que a parte de un incipiente dolor de espalda hace que desvarie sobre papel.