17 febrero, 2008

La musa embotellada

Marché a un hotel, en busca de la inspiración, bajo consentimiento de mi mujer e hijo. Allí no podía acabar lo que mí jefe, mi dueño, me pedía que entregara el domingo. Tan solo quedaban 5h para la entrega y yo no tenía ni idea de como finalizar mi novela.

Después de agotar todos los recursos para encontrar la inspiración, probé la meditación, releer los clásicos, paseo con pitillo e incluso algo de gimnasia, pero nada dio resultado.

Ya solo me quedaba la última y esquiva solución. Lo que perjure a mis dos soles nunca volver a hacer, utilizar la bebida para entrar en catarsis. Embriagar el cerebro para pedir más de él.

Saqué la botella y proseguí con el ritual. Descorché la musa embotellada y pandora saltó por los aires agarrada al corcho. Seguidamente…, mi casa nunca volvería a ser mi casa y mi vida ya nunca más podría llamarla como tal.

Una oleada de calor estallo en mi habitación, la temperatura inhumana, redondeo todas las aristas y a mí me hizo desfallecer en la cama de un fuerte mareo.

-¡TOCTOC, TOCTOC¡ -

El molesto ruido de alguien tumbando mi puerta, me hizo despertar, me levanté y me dirigía a abrir, cuando de nuevo…- ¡TOCTOC, TOCTOC¡- golpearon aun más fuerte.

Abrí fuertemente la puerta y allí no había nadie, extrañado revise el pasillo, y dirigiendome a la habitación. Algo tropezó bruscamente contra mí, enviándome al suelo y produciéndome un fuerte golpe en la cabeza.

La femenina figura que huía pasillo a bajo. Giro repentinamente su rostro hacia donde yo estaba, mirándome ferozmente.

Y es que de su cara emanaban siete ojos de insecto descatalogado y una boca que masticaba de mil formas por segundo, Dios sabe el que. Unas antenas que salían de su nariz casi me fustigan. Pero lo que me hizo perder el conocimiento por completo, fue cuando vi que sus cuatro patitas sostenían, lo que parecía a simple vista…

…medio bebé.

Después de la oscuridad, pude abrir los ojos y levantarme. Serían más allá de las doce del medio día. Tenía que llamar a mi jefe y mujer para dar explicaciones. Fue justo cuando me decidía a pillar el teléfono, cuando vi encima la mesa, el taco de folios con la novela escrita y acabada, por increíble que pareciera. Mi estupor se acrecentó, cuando de repente empezó a sonar el teléfono bajo mi palma, y tras descolgar atónito.

Oí la voz de mi mujer diciéndome entre sollozos indescifrables,…que nuestro hijo, había amanecido muerto.

Mientras mi cerebro digería lo que nunca he podido superar, vi a través de mis lágrimas, encima de la mesa, cristalina, como un tótem moderno, con templanza de juez supremo, la botella que anoche sorbió mi alma y ahora se erigía dueña de mi persona y vacía ya… de musa alguna.

. . .

por: Ego Valor.

3 comentarios:

Vincent y su Burbuja dijo...

ha valido la pena la espera! esos tintes de tarantino mezclado con peliculas de serie B...


Que gran libro vamos a hacer entre los tres!

Me dirijo a leer la de Javier!

La musa embotellada dijo...

Jeje, e tenido que exprimir mucho la historia, rica en descripciones oscuras. Creo que pondré la version del director en mi pagina web. A ña proxima me fijare mejor en el espacio...

El insecto dijo...

tenias razon cuando has dicho DISFRUTAD... buaaa q gozo leer estos relatos, se me ha hecho la imagen en la cabeza, visualizada con tus dibujos caracteristicos.

MAS MAS MAS MAS MAS!!! q seqa domingo pronto =)